- ¿Qué animales están en peligro de extinción en España?
- Principales animales en peligro de extinción en España en 2026
- ¿Por qué están en peligro de extinción estas especies?
- ¿Qué se está haciendo para protegerlas?
- ¿Qué podemos hacer para ayudar a conservar estas especies?
- Preguntas frecuentes sobre animales en peligro de extinción en España
Animales en peligro de extinción en España en 2026: especies y cómo protegerlas
13/10/2026
¿Qué animales están en peligro de extinción en España?
En España existen numerosas especies animales cuya conservación está amenazada. La referencia oficial para determinar su situación es el Catálogo Español de Especies Amenazadas, que diferencia principalmente entre especies “Vulnerables” y “En peligro de extinción”.
Entre los animales en peligro de extinción en España podemos encontrar:
- Mamíferos: lince ibérico, visón europeo y desmán ibérico, entre otros
- Aves: águila imperial ibérica, quebrantahuesos, milano real, urogallo y sisón común
- Reptiles: especies como el lagarto gigante de El Hierro
- Especies marinas: foca monje del Mediterráneo y nacra, entre otras
- Peces, anfibios e invertebrados: el Catálogo también incluye diferentes especies de estos grupos que requieren medidas específicas de conservación
Según la información oficial vigente, el Catálogo recoge 209 taxones en la categoría “En peligro de extinción”, de los cuales 77 corresponden a fauna. Esta cifra incluye especies, subespecies y determinadas poblaciones, por lo que no equivale necesariamente a 77 especies diferentes.
Es importante distinguir esta clasificación legal española de otras referencias internacionales, como la Lista Roja de la UICN. Una misma especie puede presentar una categoría diferente en cada una de ellas porque responden a ámbitos y criterios de evaluación distintos.
Principales animales en peligro de extinción en España en 2026
Entre las especies en peligro de extinción en España se encuentran algunos de los animales más representativos de nuestra biodiversidad. El Catálogo Español incluye especies terrestres y marinas pertenecientes a distintos grupos.
Mamíferos en peligro de extinción
Entre los mamíferos catalogados en España como “En peligro de extinción” destacan especies como el lince ibérico, el visón europeo y el desmán ibérico, además de determinadas especies y poblaciones de mamíferos marinos.
El lince ibérico es uno de los principales ejemplos de recuperación de una especie amenazada. Su población ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas gracias a los programas de conservación. De hecho, en 2025 se contabilizaron 2.663 ejemplares, un 10,9 % más que el año anterior.
Esta evolución positiva llevó a que la UICN rebajara en 2024 su categoría internacional de “En peligro” a “Vulnerable”. Sin embargo, en el Catálogo Español de Especies Amenazadas continúa clasificado como “En peligro de extinción”.
El visón europeo, por su parte, continúa enfrentándose a amenazas como la pérdida y alteración de los ecosistemas fluviales, la fragmentación de sus poblaciones y la competencia con el visón americano, una especie exótica invasora.
Aves en peligro de extinción
Las aves constituyen uno de los grupos con mayor número de taxones catalogados como “En peligro de extinción”.
Entre ellos se encuentran el águila imperial ibérica, el quebrantahuesos, el milano real, el urogallo, el sisón común, la cerceta pardilla o la malvasía cabeciblanca.
Las amenazas son diferentes para cada especie. La pérdida y transformación del hábitat, la alteración de las zonas de reproducción y alimentación o la mortalidad asociada a determinadas actividades e infraestructuras pueden afectar a sus poblaciones.
Algunas de estas especies cuentan con programas específicos de conservación y recuperación destinados a mejorar sus poblaciones y favorecer la conservación de sus hábitats.
Reptiles y anfibios amenazados
Los reptiles y anfibios también están representados entre los animales con mayor grado de amenaza en España.
Uno de los ejemplos más conocidos es el lagarto gigante de El Hierro, una especie endémica de Canarias cuya distribución extremadamente limitada la hace especialmente vulnerable a los cambios en su entorno y a la presencia de especies introducidas.
En estos grupos también existen numerosas especies clasificadas como vulnerables o incluidas en otros regímenes de protección. Por ello, no todos los reptiles y anfibios amenazados tienen necesariamente la categoría legal de “En peligro de extinción”.
La conservación de estos animales está estrechamente vinculada a la protección de sus hábitats, especialmente humedales, masas de agua, ecosistemas insulares y otros espacios especialmente sensibles a las alteraciones ambientales.
Especies marinas en peligro de extinción
Los ecosistemas marinos españoles también albergan animales cuya conservación se encuentra seriamente comprometida. Entre las especies catalogadas como “En peligro de extinción” se encuentran la foca monje del Mediterráneo y la nacra, entre otras.
La nacra (Pinna nobilis) es un gran molusco bivalvo característico del Mediterráneo cuyas poblaciones se vieron gravemente afectadas por un episodio de mortalidad masiva iniciado en 2016. Su delicada situación ha hecho necesarias medidas específicas para tratar de favorecer su conservación y recuperación.
La protección de la fauna marina depende de múltiples factores, entre ellos la calidad de los ecosistemas, la reducción de la contaminación, la conservación de los hábitats y la disminución de determinadas presiones derivadas de la actividad humana.
¿Por qué están en peligro de extinción estas especies?
No existe una única causa que explique la situación de todos los animales en peligro de extinción. Normalmente intervienen varios factores simultáneamente y su importancia varía en función de cada especie y ecosistema.
La transformación del territorio, el cambio climático, la contaminación, las especies exóticas invasoras y determinadas actividades humanas pueden reducir las poblaciones o dificultar su recuperación.
Pérdida y degradación de hábitats
La pérdida, fragmentación y degradación de los hábitats constituye una importante amenaza para la biodiversidad. Los cambios de uso del suelo, determinadas infraestructuras, la urbanización o la transformación de ecosistemas pueden reducir el espacio disponible para que los animales se alimenten, reproduzcan o encuentren refugio.
La fragmentación también puede aislar poblaciones que anteriormente estaban conectadas. Cuando quedan pocos individuos y existe escaso intercambio entre poblaciones, aumenta su vulnerabilidad ante enfermedades, fenómenos extremos y otras amenazas.
Conservar los ecosistemas resulta, por tanto, fundamental para proteger la biodiversidad y las especies que dependen de ellos.
Cambio climático
El cambio climático puede modificar las temperaturas, las precipitaciones, la disponibilidad de agua y alimentos o la frecuencia e intensidad de determinados fenómenos extremos. Estos cambios afectan a los ecosistemas y pueden alterar las condiciones necesarias para la supervivencia de algunas especies.
Los animales con áreas de distribución reducidas, poblaciones pequeñas o una elevada dependencia de determinados hábitats pueden ser especialmente sensibles a estas transformaciones.
Reducir nuestro impacto ambiental forma parte de una estrategia más amplia de sostenibilidad Conocer nuestra huella de carbono y utilizar herramientas como una calculadora de huella de carbono puede ayudarnos a comprender mejor el impacto de nuestras actividades cotidianas.
Contaminación y actividad humana
La contaminación del agua, del suelo y del aire puede deteriorar los ecosistemas y afectar directamente a numerosas especies. Los residuos, determinados productos químicos o los plásticos constituyen algunas de las presiones que soportan los entornos naturales y marinos.
A ello se suman otras amenazas relacionadas con la actividad humana, como el furtivismo, las capturas accidentales, los atropellos, las colisiones con determinadas infraestructuras o la introducción de especies exóticas invasoras.
Los efectos no son iguales en todos los casos. Por eso, las medidas de conservación deben adaptarse a las amenazas concretas que afectan a cada especie y a su hábitat.
¿Qué se está haciendo para protegerlas?
España cuenta con diferentes instrumentos legales y programas destinados a la conservación de las especies amenazadas. La Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, y el Catálogo Español de Especies Amenazadas constituyen dos de las principales referencias estatales.
La inclusión de una especie en la categoría “En peligro de extinción” implica la adopción de planes de recuperación dirigidos a reducir las amenazas que dificultan su supervivencia y favorecer la recuperación de sus poblaciones.
Las actuaciones pueden incluir la restauración y protección de hábitats, programas de reproducción en cautividad, reintroducciones y refuerzos poblacionales, seguimiento científico o medidas destinadas a reducir determinadas causas de mortalidad.
Algunos programas desarrollados durante las últimas décadas han permitido mejorar significativamente la situación de especies emblemáticas. El lince ibérico es uno de los ejemplos más destacados: su población ha experimentado una recuperación notable, aunque esto no significa que hayan desaparecido todas las amenazas ni que puedan abandonarse las medidas de conservación.
¿Qué podemos hacer para ayudar a conservar estas especies?
La protección de las especies amenazadas no depende únicamente de grandes proyectos de conservación. Las decisiones y comportamientos cotidianos también pueden contribuir a reducir la presión sobre los ecosistemas.
Algunas medidas sencillas son:
- Respetar los espacios naturales y evitar molestar, alimentar o capturar fauna silvestre
- No abandonar residuos y reducir especialmente el consumo de plásticos de un solo uso
- No comprar ni liberar especies exóticas que puedan convertirse en una amenaza para la fauna autóctona
- Reducir el consumo de recursos y adoptar hábitos que ayuden a disminuir nuestra huella ambiental
- Colaborar con proyectos de conservación, voluntariado ambiental o iniciativas de ciencia ciudadana
También es importante informarse sobre los efectos del cambio climático y sobre cómo prepararnos ante episodios de clima extremo, dos cuestiones relacionadas con la capacidad de los ecosistemas y de las sociedades para adaptarse a un entorno cambiante.
Preguntas frecuentes sobre animales en peligro de extinción en España
¿Cuáles son los animales en mayor peligro de extinción en España?
El Catálogo Español de Especies Amenazadas no establece un ranking entre los animales incluidos en la categoría “En peligro de extinción”. Todos ellos requieren medidas de recuperación, aunque la situación concreta de sus poblaciones y las amenazas que soportan pueden ser muy diferentes.
Entre las especies catalogadas se encuentran el lince ibérico, el visón europeo, el desmán ibérico, el águila imperial ibérica, el quebrantahuesos, el urogallo, el lagarto gigante de El Hierro y la foca monje del Mediterráneo, entre otras.
¿Cuántas especies están en peligro de extinción en España?
La información oficial recoge 209 taxones en la categoría “En peligro de extinción”. Esta cifra incluye especies, subespecies y determinadas poblaciones, por lo que técnicamente no equivale a 209 especies diferentes.
De esos 209 taxones, 77 corresponden a fauna: 22 invertebrados, 13 peces, 2 anfibios, 8 reptiles, 24 aves y 8 mamíferos. Los otros 132 corresponden a flora.
¿Qué animales están en peligro de extinción en España en 2026?
Entre los animales que figuran en el Catálogo Español como “En peligro de extinción” se encuentran el lince ibérico, el visón europeo, el quebrantahuesos, el águila imperial ibérica, el milano real, el urogallo, el sisón común, el lagarto gigante de El Hierro y la foca monje del Mediterráneo, entre otros.
La situación de las especies puede cambiar con las actualizaciones del Catálogo, por lo que es importante consultar las fuentes oficiales para conocer su clasificación vigente.
¿Por qué están en peligro de extinción estas especies?
Las causas varían según cada especie, pero entre las principales amenazas se encuentran la pérdida y fragmentación de los hábitats, el cambio climático, la contaminación, las especies exóticas invasoras y determinadas actividades humanas.
Normalmente no existe una única causa. Varias amenazas pueden actuar al mismo tiempo y dificultar la reproducción, reducir la disponibilidad de alimento o hábitat y aumentar la mortalidad de las poblaciones.
¿Cómo podemos ayudar a proteger a los animales en peligro de extinción?
Podemos contribuir respetando los espacios naturales, reduciendo residuos y nuestro impacto ambiental, evitando la compra o liberación de especies exóticas y colaborando con proyectos de conservación y voluntariado.
También resulta importante adoptar hábitos de consumo más responsables. La conservación de la biodiversidad depende tanto de las políticas públicas y los programas científicos como de la reducción de las presiones que ejercemos sobre los ecosistemas.